Casa
Vuelves a casa, te preparas una infusión. Sin tan siquiera relajarte, de repente recibes una llamada de Arturo Conandelio:

—¡Colega! —se escucha la voz de Arturo Conandelio— se ha resuelto el caso. Encontramos este Gonzalo Guardiola en el viejo invernadero. ¿Y qué piensas, qué encontramos con él? ¡Así es, la colección robada de flores tropicales! Pero tengo malas noticias para ti. Gonzalo dice que tú y él planteasteis el robo juntos. Incluso muestra algunos documentos que presuntamente están escritos a tu nombre.

—Arturo, ¡qué absurdo! ¿Qué debo hacer para demostrar mi inocencia?

—Es muy simple. Tomaremos las huellas de estos papeles y tomaremos las tuyas. Y todo esto se registrará en el protocolo.